Esta vez es la definitiva. Nuevo idioma, allá voy

Por Hannu Arvio

A la hora de aprender un nuevo idioma, la manera en cómo se empieza tiene mucha importancia. Una buena base garantiza mejores resultados en el futuro.

 

Los idiomas son construcciones vivas, dinámicas y enormemente complejas con lo qué es tremendamente difícil de manejar uno en su totalidad. Nunca lo podemos dar por aprendido por completo, pero podemos sentirnos más o menos cómodos utilizándolo y llegar a estar muy cerca de un dominio completo, incluso en un idioma que no es el nuestro. Pero, para eso, hay que iniciar bien y avanzar firmemente.

 

En Institut Nòrdic los cursos de principiantes de nivel A1 de sueco, noruego, danés, finés e islandés son los que sostienen todo lo que viene después. Construimos unos cimientos bien sólidos desde el primer minuto, dejando menos dudas y errores para aclarar en el futuro.

 

Hacemos cursos amplios y con horas y tiempo suficientes para poder asimilar todo el contenido sin dejar nada atrás porque, si algo quedase sin aprender, se notaría más adelante. Entre las clases, los deberes, test, redacciones, tareas y aprendizaje propio del alumno, los cursos de Institut Nòrdic tienen un contenido dilatado pero adecuado para un buen comienzo completando todo el nivel A1 (según el MCER).

 

El temario de los cursos A1 que enseñamos en Institut Nòrdic es parecido entre los idiomas, pero en este artículo tomamos como ejemplo el noruego.

Se estudian los 9 primeros capítulos del libro På vei y el temario incluye:

Habilidades de comunicación

  • Presentarse y hablar de uno mismo, preguntar información básica.
  • Conversar sobre el transcurso del día y el tiempo
  • Comprar en tiendas y pedir en un restaurante
  • Planificar tiempo libre y viajes
  • Indicar y preguntar direcciones
  • Hablar y preguntar sobre la familia
  • Leer y escribir correos electrónicos
  • Leer textos informativos

Vocabulario

  • Aproximadamente 1500 palabras y expresiones.
  • Vocabulario básico sobre el día a día, la familia, la casa, el trabajo, viajes y tiempo libre, compras, números, horas y fechas

Gramática

  • Pronunciación y alfabeto
  • Preposiciones y pronombres. Genitivo.
  • Conjunciones y conectores.
  • Sustantivos (forma definida/indefinida).
  • Adjetivos y adverbios
  • Oraciones simples y subordinadas; uso de la inversión.
  • Conjugación de verbos en presente, pretérito, futuro e imperativo. Verbos auxiliares.

Conocimientos culturales

  • Información básica sobre historia, economía, sociedad y trabajo en Noruega
  • Viajes dentro de Noruega y organización territorial.

Además, se hacen tests al final de cada capítulo, redacciones, conversaciones, videos, comprensiones lectoras y auditivas, presentaciones y tareas.

 

El curso estándar se compone de 32 sesiones de 1 hora 45 minutos cada una con un profesor que, además de explicar cómo es el idioma, da feedback, corrige, aclara, evalúa y divulga la cultura. Y detrás del profesor hay una metodología comprobada, certificación y organización de Institut Nòrdic.

 

Durante un curso A1 se aprende lo necesario para poder seguir en el siguiente nivel sin haber dejado nada importante por el camino. Si la base es sólida no hace falta volver a empezar de nuevo.

El secreto de organizar cursos eficaces no está en dónde los haces, sino en cómo los haces

Por Hannu Arvio

En la actualidad, la oferta para estudiar idiomas online es abrumadora. Hay todo tipo de cursos, plataformas, apps, coaches virtuales y cursos híbridos sumados a una larga y variopinta variedad de propuestas. Todo es bienvenido y en Institut Nòrdic creemos que para aprender es aconsejable probar todo tipo de herramientas. Pero también creemos que, para hacer cursos que enganchan y en los que se aprende de forma organizada, no es necesario inventar nada nuevo. Nuestra apuesta es continuar con la filosofía nórdica de siempre, que ya recoge todo lo necesario, y mantenerla actualizada.

 

Actualmente todos los cursos de Institut Nòrdic son cursos online en grupo. Hemos salido del aula para ir a Zoom. Pero, ¿ha cambiado algo en las clases? ¿Pasar de cursos presenciales a online conlleva alguna modificación sustancial en la filosofía de la escuela? Pues no. Continuamos haciendo las clases como siempre, y consideramos que nos ha funcionado muy bien, ya que hoy en día el secreto de organizar cursos eficaces no está en dónde los haces sino en cómo los haces.

 

Cualquier curso de idiomas de calidad, presencial u online, requiere un profesor que sea profesional, materiales modernos, objetivos claros, una evaluación justa con certificados, eficacia y una organización que apoye a la docencia y a los alumnos de tal manera que puedan concentrarse en lo que deben: enseñar y aprender. Además, los cursos online tienen que ser técnicamente impecables con un buen sonido, imagen y conexión tanto por parte de alumno como de profesor.

 

En Institut Nòrdic planificamos los cursos basándonos en una filosofía que ya se ha comprobado con creces que funciona y sumando a eso la motivación altísima de los alumnos. Los profesores de los idiomas nórdicos no podemos estar más satisfechos de los resultados. A continuación algunas pinceladas de la última encuesta de valoración de los alumnos (puntuación 1 – 5).

  • La plataforma Zoom es adecuada para el curso y fácil de usar: 4,83
  • ¿Cuál es tu nivel de satisfacción respecto al/la profesor/a?: 4,79
  • El/la profesor/a facilita que todos los alumnos puedan participar en clase: 4,87
  • Puntuación general: 4,74

Un Lugar Nórdico: 200 rincones del norte

#UnLugarNórdico: 200 lugares para conocer el norte

En 2020, en Institut Nòrdic iniciamos la serie “Un Lugar Nórdico” en nuestras redes sociales con la finalidad de compartir información de interés sobre rincones de los países nórdicos, a través de los cuales se puede entender un poco mejor en qué se parecen y en qué se diferencian Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia. Hoy “Un Lugar Nórdico” llega a las 200 publicaciones, en las que hemos compartido información de decenas de lugares muy distintos pero que tienen un significado especial en la cultura, la historia o la sociedad de los países nórdicos. 

En las 200 publicaciones se puede encontrar una mezcla de lugares en la naturaleza (glaciares, fiordos, bosques, parques naturales…), museos (de historia, de arte…), edificios históricos (castillos, palacios, construcciones singulares…), ciudades (capitales modernas y antiguas, poblaciones históricas…), yacimientos arqueológicos, localizaciones de libros y películas… Si quieres echarle un vistazo, en nuestros perfiles de Instagram y Facebook los encontrarás todos etiquetados con la etiqueta #UnLugarNórdico.

Laia San José Beltrán, @thevalkyriesvigil: «Hoy en día, la huella vikinga está super presente»

Vikinga de alma, esta historiadora se puso manos a la obra para quitar prejuicios y aclarar quién fueron realmente los vikingos. Laia usa todos los medios a su alcance: desde escribir libros hasta publicar videos en las redes sociales para que el mundo real y la mitología de los del norte llegue a un público lo más amplio y variable posible. El 17 de octubre se publica “La huella vikinga”, su nuevo libro de temática vikinga. En esta entrevista detallada hablamos sobre su trabajo, los vikingos, su experiencia estudiando sueco en Institut Nòrdic y los países nórdicos. Una lectura interesantísima para todos los amantes del norte.

Por Hannu Arvio

Hannu: Laia, eres historiadora, escritora especializada en vikingos y en mitología de los países nórdicos. Además has colaborado en la creación de series y videojuegos. En tu currículum tienes una larga serie de colaboraciones relacionadas con los vikingos. ¿De dónde surge este interés por la historia del norte?

Laia San José: Es la pregunta del millón, porque me la hacen siempre. Es raro (risas). A mi siempre me habían llamado mucho la atención. Por ejemplo, cuando yo era pequeña, como era muy rubia y siempre andaba haciendo maldades por el pueblo con mis amigos, mi padre siempre decía que era una vikinga. Yo creo que eso ya me marcó. Y luego, de más mayor, me gustaba mucho todo el mundo de fantasía: El señor de los anillos, las películas de vikingos, la literatura sobre vikingos… Empecé leyendo sobre vikingos en la cultura popular, es decir, vikingos que no son demasiado reales, pero luego, durante la carrera (estudié Historia), siempre quise hacer algún trabajo sobre vikingos. Yo recuerdo que les preguntaba a mis profesores si podía hacer trabajos sobre mitología nórdica, sobre la cristianización de Escandinavia… Y siempre me decían que no, porque no había fuentes o porque no les interesaba. Entonces, cuando acabé la carrera, empecé un máster de métodos y técnicas de investigación, y empecé a buscar por mi cuenta y a formarme, con todo lo que había aprendido en la universidad, porque obviamente la universidad te da todas las herramientas para que tú luego investigues lo que quieras. Y dije: “ya que no lo he podido hacer en clase, lo voy a hacer ahora”. Y lo hice por hobby, pero luego explotó la cosa.

 

Hannu: ¿Qué es lo que lo hizo explotar?

Laia San José: La serie Vikingos, de History Channel. Para mi fue muy importante porque yo entonces acababa de terminar mis estudios, no sabía muy bien lo que quería hacer, trabajaba de otra cosa que no tenía nada que ver con la historia… Mis amigos sí que sabían que a mi era una cosa que me gustaba mucho, que había leído muchos libros, y me preguntaban si lo que salía en la serie era verdad, si lo que hacían los personajes era real… Así que empecé un blog y creé perfiles de redes sociales donde iba poniendo “pildorillas” (de información). Al principio hacía referencia a capítulos (de la serie) y cosas que salían en ellos. Pasé de hacer eso a hacer análisis. Colgaba análisis históricos de cada capítulo de la serie Vikingos en mi blog. Y la gente leía cosas que a mí en Word me habían ocupado 10 o 15 páginas. Era una locura. Empezó como hobby, lo compaginaba con mi trabajo, y luego poco a poco fueron surgiendo oportunidades cómo escribir un libro, participar en una serie de libros y más cosas, y llegó un momento que sí que era un poco incompatible, trabajo y todo lo demás, así que decidí enfocarme más en esto a ver si iba a algún sitio.

Laia empezó a interesarse por el mundo vikingo desde niña

Hannu: Hoy en día tienes unos 35000 seguidores en Instagram. Muy fieles. Parece que mucha gente está interesada en el mundo de los vikingos y la mitología nórdica, pero sobre todo en la manera en la que lo explicas. De cierto modo, ¿explicar la historia está saliendo de los libros y saltando a las redes sociales?

Laia San José: Sí, y muchas veces somos las mismas personas que investigamos las que cogemos nuestras investigaciones más académicas y las traspasamos a un público más amplio. Yo soy historiadora pero también divulgadora, y lo que me gusta de la divulgación es saber en cada momento lo que vas a contar y a qué público se lo vas a contar. En función de la audiencia a la que te vas a dirigir, adaptas el discurso a un formato u otro. No es lo mismo hablar de vikingos a gente que sabe que a gente que no sabe. No es lo mismo ir a hablar de vikingos a un instituto con chavales de 15 años que contárselo a un público más adulto. No es lo mismo hacer un vídeo que redactar un artículo para una revista. Es coger lo que hay en los libros, coger el conocimiento que genera la academia en las universidades, pero sin desvirtuar el contenido. El contenido sigue siendo riguroso y académico, pero moldeado en función de cómo y a quién se lo vas a contar. Hay muchísima gente muy interesada en historia de los países nórdicos y los vikingos, y en historia en general, pero creo que hacía falta que llegase gente a sacar lo que hay en los libros o en artículos académicos o en los congresos y contárselo a la gente de otra forma que le pueda enganchar e interesar. Al final no todo el mundo tiene ganas de leer un libro de 1000 páginas sobre cualquier tema. Hay gente que quiere saber cosas de forma más rápida o con un vídeo. 

 

Hannu: Quizás quieren tener una primera impresión de las cosas.

Laia San José: Yo siempre lo digo, hago cosas más o menos sencillas que puedan gustar a todo el mundo. Mucha gente a veces me comenta que me dejo cosas, pero es que son vídeos de un minuto y medio donde no puedo contarlo todo. Pero siempre la divulgación es una puerta de entrada muy interesante para que luego la gente quiera leerse un libro o incluso apuntarse a la universidad para estudiar una carrera de historia especializada en algún periodo que le gusta.

 

Hannu: ¿Crees que las redes sociales deberían formar parte de los estudios de historia hoy en día? 

Laia San José: Yo creo que las redes sociales son una plataforma muy interesante para llegar a cualquier tipo de público. Sobre todo si quieres que tu contenido salga de tu círculo. Creo que las redes sociales son una muy buena plataforma para mi, que soy historiadora independiente y lo que hago es crear mi trabajo. A mi las redes sociales me sirven como un currículum: yo cuelgo mis vídeos, mis cosas… De redes sociales solo no se vive. Tú vives luego de que te contrate gente para hacer cosas como cualquier profesión freelance, liberal. Al final, si no hubiese redes sociales, yo no estaría hoy aquí y no le podría estar enseñando a la gente lo que hago ni podría estar trabajando. Pero igualmente, si eres profesor o profesora universitario, o eres alguien que se dedica a la investigación, las redes sociales también son muy importantes para que tú le puedas comunicar a todo el mundo lo que estás haciendo. Porque tu conocimiento en la universidad es super importante, pero se queda dentro de la universidad. Para mi, poder mostrarle a todo el mundo en general lo que tú haces en las redes sociales, también es una forma de poner valor a tu trabajo como investigador dentro de la universidad, para que la gente sepa de dónde sale y cómo se genera el conocimiento, lo que cuesta publicar un artículo. Es cierto que (las redes sociales) son un poco un arma de doble filo, pero bien usadas son una plataforma que antes no teníamos, y se nota. 

Hannu: El 17 de octubre sale a la venta tu libro La huella vikinga. Quería preguntarte sobre “la huella”. Creo que es una pregunta super amplia pero, ¿qué es la huella vikinga para nosotros? 

Laia San José: El libro no se iba a llamar así al principio, no sabíamos cómo se iba a llamar. Me contactó mi editora y me preguntó si me apetecía escribir otro libro. Yo ya escribí un libro hace unos años, un libro sobre la serie Vikingos en la que explicaba a la gente qué era lo que salía en ella. Y le propuse hacer algo sobre vikingos en la cultura popular. Por ejemplo, qué ha usado Tolkien sobre los vikingos para crear personajes para El señor de los anillos, o cómo los ha usado Martín para hacer personajes de Canción de hielo y fuego, por qué a Wagner le “flipaban” los vikingos, incluso por qué sigue habiendo hoy en día grupos de extrema derecha que se identifican con los vikingos. Escribiendo el libro, hubo una frase, una introducción, en la que yo puse que fueron una parte de la historia que duró escasamente 300 años, hace más de 1000 años, y que hoy en día, en 2024, su huella está super presente. No sólo la más evidente, la arqueológica e histórica, si no una huella en la cultura popular que, si miras a tu alrededor, verás que hay un montón de cosas que tienen que ver con los vikingos: desde series hasta material de oficina o cervezas… A mi editora le pareció buena idea y sugirió hacer un libro sobre esa huella que los vikingos han dejado en productos de la cultura popular desde que se redescubrieron los vikingos más o menos en el siglo XVIII-XIX, cuando el Romanticismo los coge y los saca de Escandinavia para presentarlos al mundo en general. Y esa era la gracia del libro, porque yo precisamente me introduje en el mundo de los vikingos por productos de la cultura popular: desde una canción de un grupo de heavy metal que hablase del Valhalla hasta leer El Señor de los anillos y pensar que un personaje se parecía a Odín… ¿Por qué no analizar eso? Eso es lo que hemos hecho en el libro y es la idea detrás de La huella vikinga, la huella que tú tienes a tu alrededor en cantidad de cosas y que no te habías planteado que venían del mundo vikingo, y cómo se han interpretado después.

 

Hannu: Esa huella, ¿se ve en la cultura popular española de alguna época? Has mencionado autores anglosajones, pero ¿en España hay algo?

Laia San José: En España hay menos huella directa, en el sentido en que los vikingos no han sido nuestro principal campo de investigación. Ahora hay gente en las universidades que están haciendo másters e investigaciones … Pero en España es muy curioso, en general en el público hispanohablante, porque tengo muchos seguidores y seguidoras de Latinoamérica. Y claro, si los vikingos pasaron poco por España, por Latinoamérica pasaron menos. Y, sin embargo, hay un interés muy bestia en los vikingos, tanto en la faceta popular como histórica. Pero los vikingos sí que pasaron por España y sí que han dejado cosas, aparecen en las crónicas… Aunque la huella directa arqueológica no existe, no hemos encontrado todavía objetos que demuestren que estuvieron aquí, exactamente. Pero si tenemos yacimientos arqueológicos que indican que seguramente allí estuvieron. Lo que sí hay son muchas fortificaciones que se construyeron en aquel momento que responden (a la necesidad) de defenderse de los ataques vikingos. Es una huella indirecta, ya que si no hubieran pasado por aquí, no habría habido esa necesidad de construir las fortificaciones. Pero no sé si te has fijado en que hay barberías que te anuncian peinados vikingos, estudios de tatuajes que te anuncian tatuajes vikingos, sitios de tirar con hacha en los que te dicen que es un pasatiempo vikingo… Entonces, tenemos una huella enorme y muy curiosa, ya que nosotros no hemos tenido esa huella histórica como por ejemplo Inglaterra, Alemania o incluso Italia, y por supuesto los propios países escandinavos. 

La "huella vikinga" está más presente de lo que imaginamos en nuestro día a día

Hannu: A veces parece que los vikingos surgen de la nada. Salen de los fiordos, hacen lo que hacen durante 300 años y luego desaparecen con el Cristianismo. Pero, ¿qué es lo que influenció a los vikingos? ¿De dónde sacaron sus influencias?

Laia San José: La gente suele pensar en los vikingos como si fueran una seta, que aparecen de repente un día, están 300 años y luego como los dinosaurios, se extinguen. Lo que había antes (de los vikingos) en Escandinavia es la Edad del Hierro. Y no hay tanta diferencia, si consideramos que la época vikinga comienza a mediados del siglo VIII, entre lo que estaba haciendo la gente en Escandinavia en el siglo VIIl de lo que hacía en el siglo VII o en el siglo VI. Pero sí que es verdad que hay un momento, a mediados del siglo VIII, en el que convergen una serie de factores, por ejemplo, la tecnología naval. Evidentemente los barcos se usaban en Escandinavia desde la prehistoria, desde que hubo asentamientos, porque la orografía escandinava es muy complicada. Yo era algo que sabía pero que no había visto con mis propios ojos, hasta que, haciendo una ruta por los fiordos noruegos, vi que realmente hay lugares en los que sin puentes o sin barcos los pueblos quedaban incomunicados. Tenían un desarrollo naval de siglos y siglos de experiencia que los llevó a crear barcos tecnológicamente superiores a los de cualquier otra sociedad en ese momento en Europa. Si a esos barcos, a mitad del siglo VII, además les ponen una vela, ya llegas donde quieras. ¿Qué convierte a un escandinavo en un vikingo? Evidentemente el saqueo. Lo que define la era vikinga es que es un periodo de tiempo en el que los escandinavos, y algunas escandinavas también, en algún momento de su vida, por una serie de circunstancias, deciden salir a saquear. Luego, cuando dejan de hacerlo a finales del siglo XI, es porque los países escandinavos ya se están formando, hay pequeños “embriones” de Suecia, Noruega y Dinamarca, y se inician relaciones diplomáticas con el resto de países europeos que, además, son cristianos. Y queda fatal dedicarte a saquear a esos países. Ahí es cuando el saqueo va perdiendo peso. Entonces nos encontramos con esos 300 años en los que la sociedad escandinava se dedica a saquear y conocemos ese periodo como época vikinga. Pero es gente que antes y después no es tan diferente a como eran durante esos 300 años. Es un periodo de su historia.

 

Hannu: ¿Se podría decir que durante esa época los países europeos alrededor de Escandinavia estaban en un momento muy débil que “facilitaba” el saqueo?

Laia San José: Sí, por ejemplo los primeros objetivos, aunque después los saqueos evolucionaron a campañas militares super organizadas, en guerras con otros países… Pero al final, los primeros saqueos de los que hay constancia en las crónicas, son para coger ventaja de un objetivo super débil. Todos los saqueos que se producen primero en las costas inglesas son a monasterios super aislados, con una población de unos pocos monjes, pero con mucha riqueza. ¿Qué pasó ahí? A nadie se le ocurre ir a saquear un monasterio cristiano si tú eres cristiano porque es tu religión y tú la respetas. Pero sucede una cosa muy interesante y es que en esa época, tanto Escandinavia como algunas zonas del Báltico, son los últimos reductos paganos de Europa. Entonces, cuando tu no compartes religión ni creencias, saquear a un monje y robarle sus cosas no te parece un sacrilegio, seguramente te parece un desperdicio que esa gente tenga esas riquezas ahí y no esté haciendo nada con ellas. Es algo en lo que la gente no suele caer. Esa diferencia entre paganos y cristianos hace mucho para que esos saqueos se produzcan y tengan ese modus operandi. En el momento en que Escandinavia se cristianiza, que sucede relativamente rápido después, ya no puedes dedicarte a saquear monasterios, porque claro, es tu propia religión.

Hannu: Quería preguntarte sobre cómo te sientes en los países nórdicos cuando vas allí. ¿Sientes, de alguna manera, una atmósfera vikinga?

Laia San José: No sé si decir vikinga, pero sí que noto una atmósfera diferente comparada con España. Hace unos meses estuve en Islandia por primera vez porque me invitaron a un viaje por el lanzamiento de un videojuego. Es un videojuego inspirado en algunas sagas y nos llevaron a los sitios que aparecen en las sagas. Y claro, llegar a esos sitios y poder verlos, me hizo estar un poco más cerca de todo lo que leo y todo lo que estudio, porque se entienden cosas. Yo sí que creo que Escandinavia es muy diferente a España. No sé si te diría que noto “atmósfera vikinga” porque ¿qué es una atmósfera vikinga? Si nos ceñimos a que un vikingo es un saqueador pues no noto mucha atmósfera vikinga, porque nadie está haciendo cosas que no debería estar haciendo, pero sí que noto mucha diferencia. Y una de las cosas que más me gusta y que me ha hecho seguir trabajando en este tema y dedicarme a esto es que yo, cuando viajo allí, que ya he estado varias veces, me siento muy en casa. Y eso me gusta. Me gusta la gente (de Escandinavia). La gente me decía que los escandinavos son muy sosos, muy secos, que no se relacionan con la gente, que les gusta mucho estar en casa… Me preguntaban que cómo me podía gustar el frío. Pues es que a mi es lo que me gusta. Yo estoy allí y me siento más agusto que en otros sitios. Y no sé si es porque me gusta más a mi o por todo lo que he leído y estudiado, aunque no haya estado en un sitio en concreto y sea la primera vez que voy, para mi son como lugares comunes, porque ya he leído y estudiado mucho sobre ellos y ya sé cosas sobre ellos… Ahora entiendo lo que leo, muchas veces, aunque no todo, pero soy capaz de entender lo que está diciendo la gente o lo que dicen por megafonía en el metro, o lo que pone en un cartel.

 

Hannu: ¿Hay algún lugar específico que te haya impresionado mucho?

Laia San José: Pues mira, Islandia me impresionó muchísimo, porque además es muy diferente a Noruega, Suecia o Dinamarca, es otra historia completamente diferente. Ver esas zonas, esos páramos sin árboles totalmente a la intemperie… La dureza del clima, porque además fuimos en mayo, cuando aún era invierno para ellos y hacía frío y llovía y nevaba… Pero sitios que me hayan impresionado mucho… Por ejemplo, el yacimiento arqueológico de Birka en Suecia. Hay gente que me ha comentado que no les ha impresionado tanto porque en realidad parece que hay poca cosa, tan solo unos montículos en el suelo. Si no eres historiador o arqueólogo, si no sabes lo que es eso…

 

Hannu: Entonces te lo tienes que imaginar

Laia San José: Claro, me pasó también en el cementerio de Borre, en Noruega, cerca de Oslo. Esa sensación de pensar que estaba pisando un sitio en el que hace 1000, 1200 o 1500 años vivía gente, y pensar que debajo de mis pies seguramente había un barco que todavía no se había desenterrado, o que debajo de un montículo que todavía no se había excavado quién sabe lo que hay, quizás otra gran guerrera… A mi esas cosas me impresionan mucho, mucho, mucho. Porque es como tener la historia super cerca. Es como decir que todo lo que he estudiado está aquí. Y que a lo mejor algo de lo que salga de aquí es lo que yo estudio dentro de unos años. Y esas cosas sí que me impresionan bastante. 

Lo que empezó siendo una afición se ha convertido en un trabajo a tiempo completo

Hannu: Hablemos un poco de tu experiencia estudiando sueco, ahora que vas a empezar tu tercer año.

Laia San José: Sí, voy a empezar el nivel B1. Mi palabra favorita era allemansrätten, que es el derecho de todos a usar el campo o la naturaleza. Pero que además implica que tengas respeto, que tengas cuidado, que lo dejes todo como estaba… Me encanta este concepto y, además, se lo cuento a todo el mundo. Es una cosa que a mi me da la sensación de que si lo hiciéramos en España, el campo acabaría destrozado, porque no tenemos esa cultura de cuidar tanto lo que es de todo.

 

Hannu: En el idioma en sí, ¿hay alguna dificultad extrema?

Laia San José: Sí, la pronunciación (risas). Y ya no tanto la dificultad que puedo tener yo al intentar pronunciar algunas letras, que madre mía, porque claro, yo no he nacido aprendiendo a poner la garganta así, pero a nivel de escuchar, lo que sería un listening, para mi es lo peor de todo. Y mira que intento ver series en sueco, sigo a todos los periódicos suecos en X y en Instagram para que me salgan las noticias… Y al final yo decidí estudiar sueco un poco por descarte, porque yo quería estudiar sueco, noruego o danés. Sabía que el islandés es el más diferente de todos, entonces pensé que aprendiendo islandés no entendería ni el sueco, ni el noruego ni el danés, así que decidí aprender un idioma que fuera inteligible.Y fue un poco por sorteo, podría haber caído en clase de danés o noruego. Para mi es la sonoridad, la rapidez con la que se habla, la cantidad de letras que se comen, la cantidad de formas diferentes que tiene la gente de pronunciar, y a mi es lo que más me cuesta: poner una serie y pensar que con un nivel B1 de inglés, posiblemente se entienden más cosas habladas de las que se pueden entender con el mismo nivel de sueco. Para mí es lo más complicado. A nivel de gramática, hay algunas cosas que te las tienes que aprender porque son así y ya está, o alguna regla un poco rara que es muy diferente al castellano y te choca. Supongo que si estudias sueco o cualquier idioma nórdico desde el alemán o el inglés vas a ver muchas más similitudes y te va a resultar mucho más sencillo. Pero para mí, lo más difícil es la sonoridad del idioma, pero también es lo que más me gusta.

 

Hannu: ¿Crees que haber estudiado sueco durante un par de años te da una visión diferente de los países escandinavos?

Laia San José: La historia moderna de los países escandinavos, todo lo relacionado con la Unión de Kalmar, lo que pasa después, cómo se juntaron, cómo se separaron, uno que se independiza… Todo eso me gusta. Pero creo que a través de un idioma puedes aprender mucho sobre la gente, la cultura de la gente, cosas super actuales…Esto va a sonar a “peloteo” pero no lo es. Una de las cosas que más me gusta de estudiar en Institut Nòrdic es la inmersión cultural que tienes cuando estudias el idioma. Yo he estudiado inglés y, por ejemplo, no aprovechaban que era Santa Lucía para explicarme cosas relacionadas con la cultura. (En Institut Nòrdic) te metes dentro de la cultura. A mí sí que me da la sensación de que después de dos años estudiando sueco, cuando he estado en Suecia, sobre todo en Estocolmo, se me hacían menos raras algunas cosas, entendía por qué la gente hace ciertas cosas… Si tu no estudias el idioma, por ejemplo, el fika, un concepto que a mi me gusta mucho, no lo entiendes, no sabes de dónde viene, no entiendes la tradición que hay. Para mí era importante estudiar algún idioma nórdico para poder leer artículos que se publican en la universidad que no se traducen al inglés porque son muy específicos. Yo empezaba a tener un problema porque quería acceder a información a la que no podía, y eso que afortunadamente, las universidades escandinavas casi todo lo publican en inglés. Pero además, mi idea es viajar mucho a Escandinavia, me gustaría hacer viajes arqueológicos e históricos con grupos pequeños de gente para llevarlos a sitios que me gustan. No solo por respeto, ya que creo que si vas a viajar mucho a un lugar, me parece lo mínimo entender el idioma y poder comunicarte… Aunque luego te cueste y tengas que pasarte al inglés… Llegar a un sitio y poder saludar o despedirse en su idioma y entender cosas. Me parecía importante para entender el país, a la gente, la cultura…Eso solo leyendo no lo consigues. Yo creo que el idioma es una forma muy buena de aprender eso.

 

Hannu: Y llega un momento, después de cierto esfuerzo, cuando uno ya empieza a ser independiente en el uso de la lengua, y se puede disfrutar realmente de la lectura, de entenderlo todo…

Laia San José: Me he descargado para el Kindle cuentos de Pippi Langstrump, porque aunque sean para niños pequeños, van bien para el nivel que tengo yo ahora, que es bajo. A mi me gustaban mucho de pequeña así que pensé que podría gustarme.

 

Hannu: También podríamos hablar de las diferencias entre la literatura infantil nórdica y la española… Pippi Langstrump es hija de una familia rota, anárquica, que hace lo que le da la gana…

Laia San José: A mi me gustaba mucho de pequeña porque me daba la sensación de que era una niña muy libre.

 

Hannu: Ese sería otro tema pero es muy interesante.

Laia San José: Hay una editorial (nórdica) muy buena en España que es Nórdica Libros que publica todo tipo de literatura nórdica. Yo compro muchísimos de sus libros porque me resulta tan diferente la literatura escandinava actual a la literatura española: la forma de narrar, de explicar las cosas… es tan diferente que creo que también se puede aprender muchísimo leyendo.

Su trabajo como divulgadora le ha dado la oportunidad de visitar los lugares que ya conocía gracias a sus investigaciones

Hannu: Última pregunta, sobre mitología y sobre ti. Elige un personaje de mitología nórdica. ¿Quién serías?

Laia San José: Al principio, hace muchos años, te habría dicho Odín, porque es un dios que me gusta mucho todo el concepto que tiene de la sabiduría y lo relacionado con el conocimiento y la obtención de conocimiento. Pero a medida que he ido investigando y he ido leyendo con el tiempo, me he dado cuenta que hay un personaje muy infravalorado de la mitología nórdica que es Freya. En primer lugar, Snorri Sturluson (jurista, escaldo, historiador y escritor islandés), que es la única persona que escribe y hace una recopilación de la mitología nórdica en siglo XIII, cuando ya habían pasado muchos años desde la cristianización, apenas la menciona. Es verdad que casi no menciona a ninguna figura femenina porque como buen eclesiástico del siglo XIII no le importaban demasiado las mujeres. Pero es que luego, a partir del siglo XIX, cuando se rescatan los vikingos, cuando hay esa explosión de interés por los vikingos, todo tipo de intereses: nacionalistas, románticos y demás, Freya es una figura que pasa sin pena ni gloria. De hecho, hay muchos escritores románticos que la equiparan a una Venus o Afrodita, que la llaman ramera y que solo la ven como una figura dedicada a la sexualidad. Pero cuando lees mucho más, ves que es una figura que, seguramente, en el periodo vikingo, debía tener una importancia y una influencia similar sino igual, a Odín. Todo el mundo hace referencia a los guerreros muertos que van al Valhalla porque los escogen las valkirias y los llevan a Odín… Pero si tú lees a Snorri, lo primero que te dice es que la primera que escoge es Freya y se lleva ella la primera mitad (de guerreros), pero luego no sabemos qué hace con ellos. Hay muchas pistas en la literatura nórdica y en la arqueología que te dan una visión muy diferente, y que dan a entender que debía ser un personaje super importante. Odín aprende de Freya la magia y muchas de las cosas que luego lo caracterizan. Entonces, me parecía un personaje muy subestimado, en plan, la típica diosa del amor y la sexualidad, pero no, es bastante más interesante. Así que yo creo que me quedaría con ella.

El nuevo libro de Laia, La huella vikinga, sale a la venta el próximo 17 de octubre

Nils Haugsveit, Embajador de Noruega en España: «Para entender la sociedad e integrarse es indispensable el conocimiento del idioma noruego»

Durante la mayor parte de su vida, Nils Haugsveit ha estado entre Noruega y el mundo hispánico, tanto a nivel laboral como en su vida personal, con lo cual posee una perspectiva privilegiada para ser escuchado con atención. Él se siente en España como en casa ya que, según él, España y Noruega comparten muchísimo más de lo que los separa.

Por Hannu Arvio

Hannu: Usted nació en Risør, un pueblo en el sur de Noruega. Después de varios cargos en diferentes países, incluyendo los de embajador en Buenos Aires y Kabul, hace unos tres años que está en la capital de España. ¿Cómo se encuentra en Madrid? ¿Ha podido disfrutar de todo lo que ofrece la ciudad y España en general?

Nils Haugsveit: Madrid es una ciudad fantástica y estoy aquí con mi esposa. Disfrutamos la vida en Madrid, en todos sus aspectos.

 

Hannu: ¿Tiene o ha tenido alguna conexión y/o relación personal con España o con la cultura española?

Nils Haugsveit: Durante estos años sí, muchas, por supuesto. Ya tenemos amigos españoles, lo que es algo muy importante en nuestra vida. Y hemos conocido muchos lugares aquí en Madrid y en el resto de España. Yo viajo bastante en mi trabajo como embajador, pero además mi esposa y yo hemos visitado diferentes partes de España como turistas durante estos años y ha sido una experiencia maravillosa en términos de cultura, gastronomía… Hemos visitado muchas bodegas, la naturaleza… y, sobre todo, lo más importante: hemos conocido a mucha gente.

 

Hannu: Usted habla un español excelente. ¿Lo empezó a estudiar y hablar hace mucho tiempo?

Nils Haugsveit: Sí, aunque no tengo una titulación formal en español, empecé (a estudiarlo) hace 40 años. Estoy casado con una salvadoreña, de El Salvador, en Centroamérica. En los años 80 empecé a tomar clases de español. Después fui a trabajar a Nicaragua y a otros lugares, primero en Centroamérica y después en América del Sur, por ejemplo, como embajador en Argentina, entre otras cosas. Y he trabajado mucho en la cooperación para el desarrollo en el caso de Centroamérica. Gradualmente he ido aprendiendo español, pero siempre hay que mejorar el idioma, se podría decir que es la herramienta más importante en mi trabajo.

Desde que llegó a España, el Embajador ha podido visitar diferentes puntos de la geografía española tanto por trabajo como por ocio.

Hannu: Una pregunta de diplomacia. ¿Actualmente, cómo son las relaciones entre España y Noruega?

Nils Haugsveit: Las relaciones son muy buenas. En los aspectos políticos coincidimos en muchos de los temas más importantes de la política internacional. Enfatizamos la importancia de respetar el derecho internacional y el multilateralismo: la importancia de las instituciones multilaterales y de la colaboración multilateral. Y esto se nota a nivel internacional, por ejemplo, en las Naciones Unidas, ya que muchas veces estamos de acuerdo España y Noruega. Tenemos una relación muy activa en el sector cultural, en diferentes asuntos. También estamos trabajando y expandiendo las relaciones comerciales, algo muy importante. Una tercera parte de nuestras exportaciones a España son productos del mar, algo que se nota en la cocina española. El mejor ejemplo es el salmón, pero también, en su temporada, el skrei, que es un producto muy importante aquí. España es el principal mercado de exportación de skrei. Hoy en día estamos trabajando mucho con diferentes industrias relacionadas con la transición verde del sector energético en particular. También quiero destacar la importancia del turismo, ya que hay 1,5 millones de turistas noruegos que visitan España cada año. Para nosotros como embajada y para la parte consular es algo muy importante. Tanto a nivel de embajada como de los once consulados que tenemos en diferentes partes de España. Y en muchos casos este trabajo requiere una colaboración muy cercana con las autoridades españolas en diferentes niveles. 

 

Hannu: En España viven aproximadamente 50.000 noruegos (Statistics Norway). Parece que a los noruegos les gusta España. ¿Por qué cree que es así?

Nils Haugsveit: Me imagino que cada uno tiene su respuesta, pero en general creo que el clima se aprecia mucho y también la calidad de vida. Clima y calidad de vida en muchos sentidos es una muy buena combinación. Entre los 50.000 noruegos hay gente que trabaja, estudiantes, jubilados y familias. Es un grupo muy variado, con motivos muy diferentes para vivir en España.

 

Hannu: También hay un movimiento creciente de españoles hacia Noruega. Es un país importante como destino turístico y cada vez más españoles viven permanentemente en Noruega, hoy en día unas 10.000 personas (Statistics Norway). ¿Qué es lo que atrae de Noruega a los españoles para que quieran instalarse allí? 

Nils Haugsveit: Igual que en la respuesta anterior, depende de cada uno. En cuanto al turismo, creo que la naturaleza es importante. Noruega, en el contexto europeo, es un país considerado exótico, especialmente el extremo norte. Y para la gente que vive de forma permanente o semipermanente, me imagino que en algunos casos son familias o gente que se ha casado con noruegos. Y también el trabajo es un aspecto importante. Podemos ofrecer empleo en diferentes sectores y eso atrae a un grupo de población. Y me imagino que entre esos 10.000 españoles también hay estudiantes. Trabajo y estudios creo que son los principales factores. 

Los profesionales españoles que trabajan en Noruega se ven atraídos por la oferta y las condiciones que el mercado laboral ofrece a los trabajadores con formación superior.

Hannu: En Noruega, el nivel de estudios de los españoles es de los más altos entre los llegados de otros países (Statistics Norway). Los españoles, generalmente, tienen títulos universitarios ¿Por qué es así? ¿Noruega ofrece trabajos para este tipo de profesionales? 

Nils Haugsveit: Efectivamente ofrecemos trabajo para este grupo de profesionales. Y probablemente tiene algo que ver con el mercado laboral en España y en Noruega, aunque no tenemos información concreta de por qué sería así.

 

Hannu: Si hablamos del mundo laboral, ¿Qué es lo específicamente bueno que ofrece Noruega para los profesionales españoles?

Nils Haugsveit: Lo bueno que ofrecemos es trabajo, en algunos casos, y que en Noruega tenemos una muy buena calidad de vida y protección social. Tenemos seguridad en muchos sentidos y una vida laboral bien organizada. 

 

Hannu: Entonces digamos que lo atractivo es el sistema nórdico.

Nils Haugsveit: En cuanto al mercado laboral, es una sociedad muy organizada en general. Respetamos mucho los derechos de los empleados, tenemos un buen sistema de sindicatos y, en general, el mercado laboral y las empresas noruegas funcionan muy bien. En la mayoría de los casos se dan muchos beneficios a los trabajadores, lo que puede hacer que se vean como empresas atractivas. 

 

Hannu: En los últimos años, la población inmigrante ha tenido un fuerte crecimiento en Noruega. ¿Qué se exige para integrarse en la sociedad noruega? ¿Es necesario saber noruego?

Nils Haugsveit: Sí, es completamente necesario (saber noruego). Hay muchas cosas importantes para integrarse en cualquier sociedad, pero el idioma es fundamental, quizás lo más importante. Yo conozco a muchas personas que se han integrado en la sociedad noruega y sin duda el factor más relevante es el idioma. Sin conocer el idioma noruego va a ser muy difícil seguir integrándose en otros aspectos y simplemente va a ser muy difícil entender la sociedad. Por supuesto, la gran mayoría de los noruegos hablamos bastante bien el inglés, pero esto no significa que el noruego no sea importante. En la mayoría de los contextos laborales y sociales se habla noruego. Y por eso el idioma es el factor clave, la llave para abrir la puerta a la sociedad noruega. Aunque la gente hable inglés.

España y Noruega comparten muchos valores, por ejemplo la importancia de las tradiciones. En la foto, el Embajador con el traje tradicional noruego, bunad.

Hannu: Noruega es un país nórdico y España forma parte de la cultura mediterránea y un poco de la cultura atlántica. ¿Hay algún aspecto importante que diferencie a estos dos países? ¿Y algo concreto que les una?

Nils Haugsveit: Lo único que puedo decir es que, por supuesto, la localización geográfica significa que son dos países diferentes en cuanto al clima, y esa es una gran diferencia y muy concreta. Vivimos en dos extremos. El clima tiene sus implicaciones para la vida de la gente. Pero a mí me ha llamado mucho más la atención que considero que compartimos muchas cosas. He vivido en diferentes partes del mundo, he trabajado mucho con América Latina y otras partes del mundo, y quizás por eso me llama la atención que tengamos tantas cosas en común. Yo me siento en casa aquí en España. Y creo que tiene que ver con los valores que compartimos. Suena algo muy serio, pero es así, que compartimos valores y en gran medida también una conciencia social, una perspectiva, una visión social que no he encontrado, en el mismo grado, en ninguna otra parte del mundo. Queremos incluir a todos en la sociedad.

 

Hannu: Si alguien está interesado en la cultura noruega o tal vez esté pensando en mudarse a Noruega, ¿qué le diría? ¿Qué tipo de consejo le daría?

Nils Haugsveit: El principal consejo es aprender el idioma. Porque, repito, es lo más importante para entender e integrarse en la sociedad noruega. Estoy convencido de ello. Este sería el punto número uno. Y el resto de los puntos dependen de la situación de cada uno. Qué quieren hacer en Noruega, qué experiencia tienen, de dónde vienen y estas cosas. Tal vez una recomendación es que dependerá de la situación y de lo que quiere cada uno, pero si uno quiere ir a Noruega para conocer la sociedad e integrarse en el país, en general convendría mudarse a un lugar no tan grande, no necesariamente a las ciudades grandes. Vivir en pueblos más pequeños, en un contexto más local. Pero por supuesto si uno quiere ir a estudiar tendrá que ir a las ciudades, pero creo que a veces es más fácil integrarse en lugares pequeños que en las grandes ciudades. Depende mucho de la situación de cada uno y de lo que quiera de su estancia en Noruega.

 

Hannu: Pero lo fundamental es el idioma y después depende de cada uno.

Nils Haugsveit: El idioma es, y vale para todos, pero además hay que considerar los deseos, prioridades y experiencias de cada persona. Tal vez debería enfatizar que todo el mundo habla inglés en Noruega, pero esto no significa que conocer el noruego sea menos importante. Se puede sobrevivir con el inglés, pero para entender la sociedad e integrarse es indispensable el conocimiento del idioma noruego.

Mario Venegas, estudiante: «Realmente aprendí un montón de todo: de la vida, del país, la cultura, el idioma en sí»

Mario Venegas (El Papiol, Barcelona) creció estudiando noruego. Empezó a los 14 años, acabó todos los niveles y ahora, recién licenciado en International Business, tiene un puesto de prácticas en Oslo. Entre los jóvenes no es nada común estudiar un idioma nórdico, pero a él le enorgullece haberlo hecho. Aprender noruego en Institut Nòrdic ha tenido importancia fundamental en su vida.

Por Hannu Arvio

Hannu: Lo que me interesa bastante es tu inicio con el noruego. tenías 14 años cuando empezaste. ¿Quién tomó la decisión?

Mario: Realmente, todo comenzó porque yo jugaba a balonmano desde que era pequeño, y desde que vi en la televisión al equipo noruego de balonmano, mi mente se enamoró del concepto “Noruega” como tal. Empecé a buscar por internet e Instagram fotos, a seguir páginas de Noruega. Y mi mente fue como si estuviera viviendo en Noruega, con 13-14 años. Y a partir de ahí empecé con lo típico: a descargarme aplicaciones para aprender noruego, pero para pasar el rato. Poco a poco vi que me gustaba y fue mi madre la que me dijo que si me gustaba podíamos investigar y buscar algo para que aprendiera de verdad. Yo soy una persona que me gustan mucho los idiomas y tengo facilidad (para aprenderlos). Y mi madre fue la que dijo de apuntarme (a un curso). Ella fue la que dió con Institut Nòrdic y dije “pues para delante”. Hice el curso intensivo de verano y el resto es historia.

 

Hannu: Interesante. Entonces tu interés hacia Noruega vino a través de tu afición, que era el balonmano, después de ver al equipo nacional en la televisión. ¿Por qué el equipo noruego? ¿Qué destacaba?

Mario: Pues no recuerdo especialmente; simplemente recuerdo verlas jugar (era el equipo femenino). No sé si fue un partido en concreto que me marcó, o un partido contra España, por algún motivo una semilla se implantó en mi mente. Y a partir de ahí vino todo lo demás.

 

Hannu: Después tu madre te dijo que esto se podía tomar en serio. Supongo que vio que eras un niño aplicado, que te tomabas en serio el noruego.

Mario: Sí, mi madre siempre ha sido mi mayor apoyo. Si me gustaba algo, ella siempre me animaba a seguir con aquello. Y encontró Institut Nòrdic.

Su primer contacto con Noruega y el noruego fue a través de su afición por el balonmano.

Hannu: En aquel momento tú estabas en 4º de ESO.

Mario: Sí, más o menos.  

 

Hannu: En esta edad, muchos niños hacen otras cosas diferentes a estudiar noruego.

Mario: Sí, sí

 

Hannu: En el colegio, ¿cómo se lo tomaron tus amigos? ¿Tenías que explicar por qué lo hacías? 

Mario: Sí, en el colegio, a mis amigos, como yo siempre he sido una persona muy estudiosa, no les sorprendió tanto que estudiara una cosa diferente. Es verdad que todo el mundo me preguntaba por qué noruego. Creo que la pregunta de “¿por qué estudias noruego?” me la han hecho sin parar familiares, profesores, amigos, conocidos, incluso en entrevistas de trabajo. Siempre es la pregunta típica. Extrañaba y sorprendía pero la gente también decía que tenía sentido, porque siempre he sido una persona que siempre me ha gustado mucho aprender. Si alguien lo tenía que hacer era yo.

 

Hannu: Durante todos estos años, ¿te ha gustado responder a esa pregunta?

Mario: Sí, es una cosa de la que me enorgullezco. Es algo diferente que creo que en su momento elegí un poco al azar pero que luego durante los años que lo he utilizado, en clase o viajando, lo he disfrutado mucho. Mi respuesta quizá no es tan clara como la de la gente que estudia porque quiere ir a trabajar, o por su pareja… Yo digo que es por el balonmano y queda un poco extraño, pero es lo que siempre digo.  

 

Con solo 14 años, Mario se lanzó a aprender noruego y, sin saberlo, empezó a construir su vida futura.

Hannu: Tú estuviste en las clases con Martine durante 5 años, más o menos, completaste hasta el nivel B2.2. De alguna manera, creciste con las clases de noruego hasta ser adulto. ¿Cómo te sentías en clase? No hablo del idioma en sí, si no de tu experiencia, ya que entraste en clase con adultos, donde había gente de entre 30 y 60 años. Tú eras el pequeño tratando de estudiar un idioma con temas de adultos: vivienda, hipotecas, trabajo.

Mario: Sí, sí, totalmente.

  

Hannu: Ahora que tienes 21 años, ¿crees que te ha afectado de alguna manera en tu crecimiento?

Mario: A ver, si que es verdad que yo ahora pienso que vaya coraje, vaya valor, meterme con 14 años con gente que llevaba años trabajando, que tenía muchas opiniones de la vida… Cuando trabajábamos temas como la búsqueda de trabajo, la vivienda en Noruega o temas sociales… Yo al final siempre he sido una persona bastante madura pero con Martine a veces nos reíamos y yo me adaptaba a las preguntas. Por ejemplo, si teníamos que hablar de nuestra primera entrevista de trabajo, pues yo con 14 años no sabía ni lo que era trabajar, yo me dedicaba a estudiar y poco más. Entonces mi respuesta era más cómo me imaginaba que sería esa primera entrevista de trabajo. Es verdad que yo siempre me he llevado bien con la gente más adulta y nunca he tenido ningún problema para hablar con ellos. De hecho incluso quedaba para tomar un café con algunos (de mis compañeros), aunque yo me tomase una fanta. En ese sentido, la dinámica nunca me afectó negativamente, y de hecho creo que es una cosa que me ha servido mucho al seguir estudiando o ahora en el trabajo para, con muchísima facilidad, relacionarme con todo tipo de gente. Yo desde que tenía 14, 15 años he estado con gente que tenía 50 años y siendo tan amigos. Me ha servido un poco para madurar, y es curioso que haya pasado en clase de noruego, porque solo le dedicaba dos horas a la semana a hablar con gente adulta

 

Hannu: Sí, es curioso porque te has adentrado en el noruego y Noruega como si fueras un adulto, pero estudiando de niño en Barcelona. 

Mario: Sí, de hecho cuando tratábamos temas de impuestos, yo había cosas que realmente no entendía y que las he aprendido a través de las clases de noruego, en general como concepto de la vida. Tema de impuestos, tema de la búsqueda de trabajo, o temas históricos, por ejemplo los vikingos. Son cosas que nunca había trabajado y que cuando las he tratado con 18, 19 años de alguna manera ya las conocía, y es extraño haberlas conocido en clase de noruego, es algo súper concreto.

 

Hannu: Claro, en clases de noruego ya trataste temas como la búsqueda de trabajo, impuestos, temas sociales, que vienen después del colegio.

Mario: Es curioso haberlo aprendido a través de estas clases. Es verdad que yo además del idioma aprendía otros conceptos, así que era como el doble de dinámico y de interesante para mi. Fue también lo que, siendo tan joven, me mantuvo en clase. Realmente aprendí un montón de todo: de la vida, del país, la cultura, el idioma en sí, de la gente a mi alrededor también aprendí un montón de cosas. Yo era como una esponja, yo lo cogía todo y espero que al final me haya servido en la vida.  

Los años que pasó estudiando en Institut Nòrdic le sirvieron a Mario para aprender también sobre la vida adulta.

Hannu: El idioma en sí, el noruego. ¿Te ha resultado llevadero estudiarlo?

Mario: Sí, no considero que sea uno de los idiomas más complicados.  

 

Hannu: ¿Qué otros idiomas has estudiado?

Mario: Yo domino bastante el francés y estoy en un nivel B1-B2 de alemán. El alemán lo veo mucho más complicado gramaticalmente que el noruego. No sé si como cuando empecé con el noruego hace 7 años era más joven, esto ha hecho que se me haya quedado más a pesar de que no lo he practicado demasiado estos años. Pero lo retengo y mantengo bastante bien, y creo que es en parte por el idioma en sí y que la manera en que lo aprendí no se me hizo para nada pesada, además de que pienso que no es de los más complicados. Yo creo que se me hizo bastante llevadero y lo básico lo aprendí muy bien y aún lo mantengo bastante bien. Luego hay vocabulario concreto que, como en todos los idiomas, se te olvida si no lo practicas. Pero la base está bien asentada

 

Hannu: Hablando del país en sí, ya has ido algunas veces a Noruega. Tu primera impresión fue el equipo de balonmano. Y desde allí has ido construyendo tu idea de Noruega. ¿Cómo lo ves? 

Mario: La primera vez que fui fue en el viaje a Bergen de Institut Nòrdic con Martine, la clase de noruego y otros alumnos de otros idiomas. Ese primer viaje lo recuerdo como algo especial porque me lo pasé muy bien, y porque fui con mi madre porque no podía ir solo al ser tan joven. Ya desde ese momento Noruega me creó muy buena impresión. Luego cuando he viajado con amigos, he tenido más oportunidades de practicar noruego, por ejemplo en una cafetería, y al final también he conocido a más gente. Estuve de Erasmus en Copenhague porque en Oslo y en Noruega no se podía, así que elegí la opción más cercana. Y también conocí a gente de Noruega allí. Considero que la sociedad, pese que quizás en España somos más abiertos a todo el mundo, la gente que he conocido (de Noruega) me ha parecido súper simpática, el país en sí me ha dado buena impresión. Lo que tenía tan idealizado cuando era más pequeño, se ha traducido bien en la realidad. Me gusta el país.

Un viaje de Institut Nòrdic a Bergen fue la primera ocasión en que Mario pisó suelo noruego.

Hannu: Personalmente, ¿ves como un proyecto el vivir allí en algún momento de tu vida?

Mario: Sí. De hecho a partir de agosto me mudaré a Oslo para hacer prácticas en el departamento de operaciones en una empresa de autocaravanas. Yo acabo la carrera este año y tenía claro que una vez la acabase quería mudarme a Noruega sí o sí. Ni que sea para quitarme la espina de haber vivido allí. Tantos años hablando de Noruega y realmente aún no he vivido ni he podido comprobar de primera mano cómo es vivir allí, más allá de una semana, que es lo máximo que he estado en Noruega. Busqué estas prácticas y mi idea es hacerme una buena idea del país, conocer a gente, conocer la cultura, viajar por el país y, si veo que es un lugar que me gusta, que me puedo relacionar y que acabo con una buena impresión, me encantaría por supuesto alargar mi estancia y desarrollar mi vida allí, si es posible. No te puedo decir que para toda la vida porque aún me quedan muchos años pero por lo pronto pasar una temporada medianamente larga seguro.  

 

Hannu: En este momento ya has acabado el colegio, el bachillerato, estás a punto de acabar International Business y tienes unas prácticas en Noruega. De alguna manera, tu sueño de niño se está cumpliendo ahora.

Mario: Sí, totalmente, 100%. Cuando pienso en esa idea tan lejana y que no estaba estructurada de ninguna manera, poco a poco todo lo que he ido haciendo me ha llevado a poder conseguirlo. Y es algo de lo que me siento muy orgulloso

 

Hannu: Tu camino, ¿lo aconsejarías a otras personas? Es decir, empezar aprendiendo el idioma para luego irte al país. 

Mario: Sí. Es verdad que hoy en día vivimos en un mundo en el que seguramente no me haga falta tener el C1 de noruego para vivir allí, porque quizá cuando llegué allí la gente me hablará en inglés, a no ser que yo me imponga y me esfuerce mucho para hablar y que me hablen en noruego. Quizá no es obligatorio, pero si alguien de pequeño tiene una idea y le encanta un país, yo le recomendaría que aprendiera el idioma. Si te gusta Noruega porque te encantan los fiordos noruegos o te encanta Finlandia por los mil lagos, aprende el idioma. Ya sea porque quieras llegar al C2 por motivos profesionales, o simplemente porque al aprender el idioma aprendes la lengua, que a nivel de currículum siempre destaca, pero también aprendes sobre la cultura y el país. Yo en clase aprendía muchísimo más allá de la gramática y el vocabulario. Y luego, aprender idiomas, a quién le guste, es muy divertido. Conoces a un montón de gente y las clases son amenas. Y si luego quieres aprender más idiomas, también te sirve. Ahora que estoy estudiando alemán, me doy cuenta que el saber noruego me ha servido para que, sobre todo al principio, me haya resultado más fácil aprender alemán. Entonces sí. Mi camino es un poco particular, pero si alguien de pequeño tiene esa idea, aunque sea lejana, le recomiendo que vaya a por ella. No tiene nada que perder y siempre puedes dejarlo si no te gusta. Yo lo recomiendo. A mi me encantan los idiomas y siempre apoyaré a quién le guste.

Las personas que ha conocido Mario en sus viajes y en su estancia en Copenhague no han hecho más que confirmar su buena impresión sobre Noruega.

Hannu: ¿Te gustaría añadir algo?

Mario: Mi relación con Institut Nòrdic es muy especial. Es algo raro, pero al ser tan pequeño también me ayudó a ser independiente. Por ejemplo, la primera vez que cogí un tren yo solo fue para ir clase de noruego. Yo soy de un pueblo, de El Papiol (El Baix Llobregat), y para ir a Barcelona nunca había ido solo y mi madre me dejó para ir a clases de noruego. Siempre que paso por delante del metro Urgell y veo la puerta siempre pienso en Institut Nòrdic. Yo lo tengo muy cercano en mi corazón porque me ha hecho madurar mucho. Entiendo que el camino sea diferente para otras personas, pero yo tengo esa conexión.  

 

Hannu: De alguna manera has entrado a la vida adulta a través de Institut Nòrdic.

Mario: Sí, sí

 

Hannu: En ese mundo donde están los estudiantes de noruego y de idiomas nórdicos. Suele ser gente bastante agradable. Es un mundo muy variado. 

Mario: Es algo tan particular que tampoco hay tanta gente que se apunte, pero se crea un ambiente guay. Por ejemplo, mis compañeros. Hay una compañera de cuando estudiaba A2 que ahora está viviendo en Tromsø y ya he hablado con ella para ir a verla. Han pasado 6 años, ella tiene unos 40 y yo 21 años. Al final como tenemos eso en común se crea ese buen rollo y yo la verdad es que les tengo mucho cariño, mi madre incluso más (risas). Mi madre ama a Martine (profesora de noruego de Mario) y casi ni la conoce (risas). Entonces sí, hay mucho cariño.

Todo comenzó con un partido de balonmano. El próximo capítulo de la historia de Mario con Noruega empezará el próximo otoño con su mudanza a Oslo.

Un Lugar Nórdico: los 100 rincones más nórdicos del norte

Hace dos años, en Institut Nòrdic iniciamos una serie de publicaciones breves en redes sociales con la finalidad de compartir información de interés sobre rincones de los países nórdicos, a través de los cuales se puede entender un poco mejor en qué se parecen y en qué se diferencian nuestros vecinos del norte. Esta semana, la serie #UnLugarNórdico cumple números redondos. Ya son 100 lugares plenamente nórdicos sobre los que hemos escrito. 

Si en tu lista de deseos tienes un viaje a alguno (o varios) de los países nórdicos, o simplemente tienes curiosidad por conocer nuevos lugares, puedes encontrar inspiración para tu ruta en las 100 publicaciones de la serie. Algunos son destinos muy populares, pero también encontrarás rincones no tan conocidos pero igualmente interesantes.

Susana García, científica en Svalbard: «se puede ver que los glaciares se están retrayendo muy rápido»

Nacida en Guadalajara (España), Susana vive, trabaja y estudia noruego en el lugar habitado más al norte del mundo.

Por Hannu Arvio

Ahora mismo (22/06/2022) te encuentras en Ny-Ålesund, en Svalbard y, sin exagerar, se podría decir que tú eres la española que se encuentra más al norte. De hecho, delante de ti no hay nada, ¿no? ¿Cómo acabaste allí?

Vivo en Ny-Ålesund, en Svalbard. Ny-Ålesund es una pequeña comunidad científica internacional. Aquí hay diferentes institutos que se dedican a estudios científicos del Ártico y desde hace dos años trabajo para Kartverket, que es como la agencia del mapa en Noruega (Norwegian Mapping Authority en inglés). Trabajo en el observatorio geodésico de estudios de la Tierra que Kartverket tiene en Ny-Ålesund.

Soy ingeniera de telecomunicaciones y en España pertenezco al Cuerpo de Astrónomos del Ministerio de Fomento. Trabajo con un tipo de técnica especial, muy específica, para estudiar el movimiento de placas tectónicas y la rotación terrestre. Se trata de una pequeña comunidad internacional, y los colegas noruegos hace dos años tenían una vacante. Hay mucha rotación de personal en Ny-Ålesund, porque la gente normalmente se queda aquí 3-6 años, no es un sitio para vivir de forma permanente, para toda la vida. Y eché el currículum y gracias a mi experiencia pues encajaba perfectamente.

 

¿Qué pensaste en el momento en el que te dijeron que sí?

Bueno, yo trabajé en Ny-Ålesund por primera vez hace nueve años, durante un año, y también para Kartverket. Tuve que buscar en el mapa dónde estaba Svalbard, y recuerdo perfectamente cuando le comuniqué a mi madre que me iba a ir a Svalbard a trabajar. Porque una vez me dijeron que había sido seleccionada, mi pareja, y yo misma, tenía claro que no podía decir que no, que era una experiencia vital a nivel profesional y personal. Y recuerdo coger el globo terráqueo, que todos tenemos de regalo de la comunión en España, y decirle a mi madre: “mira mamá, me voy justo aquí, debajo de la parte metálica que sujeta el eje. Ahí hay una isla, que es la más cercana geográficamente al Polo Norte y me voy a ir a trabajar allí”. Y mi madre me dijo: “hija, ¿no hay otro lugar más lejos al que irte a trabajar?” (risas). Pero en realidad no está tan lejos. 

Susana y su pareja Rubén Bolaño no dudaron ni un segundo cuando tuvieron la oportunidad de volver a Svalbard. Imagen de Anja Charlotte Markussen.

Estás en un lugar extremo: con días de 3 meses, noches de 3 meses, un clima muy extremo…¿Cómo es vivir allí?

Ny-Ålesund es un sitio muy especial, en muchos sentidos. Es un lugar muy pequeño, aislado; en invierno somos unas 30-40 personas trabajando de forma permanente en Ny-Ålesund. En verano, cuando vienen los científicos, somos unas 180 personas. Somos muy pocos, pero al mismo tiempo es un lugar muy social, donde todos nos conocemos, donde la vida se vive muy intensamente. Aparte del trabajo, en nuestro tiempo libre tratamos de aprovechar el entorno y la naturaleza que tenemos alrededor. Intentamos esquiar e ir en moto de nieve en primavera, hacemos senderismo, caminamos y subimos montañas, vamos en barco o kayak en verano… y siempre hay algo que hacer. Siempre hay alguna excusa para celebrar. Esta semana, por ejemplo, el sábado tenemos el “summer party” para celebrar que es verano. Y como antes decías refiriéndote a la luz, estamos en pleno solsticio de verano y en la mitad del periodo de sol de medianoche. Tenemos 24 horas de luz durante casi 4 meses. Eso nos afecta, ya que el cuerpo está cansado la mayor parte del tiempo porque no te das cuenta de lo tarde que es para irte a la cama y siempre estás activo. Por el lado contrario, en invierno tenemos oscuridad total y también estamos cansados porque la falta de luz puede afectar a la energía de la que disponemos.Tenemos que suplementarnos con vitamina D principalmente, y omega 3. Hay una cosa que se toma muy típica en Noruega que está hecho de hígado de bacalao, y sabe mucho a pescado, pero también hay en versión sabor a limón. Eso en España no se conoce.

Susana aprovecha al máximo el tiempo en la naturaleza

Durante la pre entrevista me comentaste que, en el medio de tanta naturaleza, los humanos sois como intrusos allí. 

Sí, efectivamente.

 

¿Cómo afecta eso a vuestro día a día? 

Sí, somos conscientes de que vivimos en un sitio que es único, que es intocable. Que en realidad somos los extraños y en el hábitat en el que vivimos tenemos que afectar de la menor manera posible, tener un impacto que sea el menor posible. Y además, teniendo en cuenta que la flora y la fauna, los osos polares en concreto, son animales que pueden llegar a ser peligrosos. Eso afecta a nuestra logística a la hora de salir o planear alguna excursión, a los científicos que salen a tomar muestras en los glaciares o en el océano. Siempre tenemos que ir, por precaución y por seguridad, con una pistola de bengalas y un rifle. Todos estamos formados para usar de forma segura ambas armas, por nuestra seguridad, por la de los demás y por la de los osos polares. 

Los osos polares están protegidos y está prohibido dispararles o matarles. En caso de que hubiera un accidente, el gobernador de Svalbard abriría una investigación para esclarecer si realmente había necesidad (de disparar) o peligro. Los animales están protegidos. Nunca he tenido que usarlo (el rifle) estando fuera de excursión, afortunadamente. Sí que he visto huellas de osos polares, y es cuando realmente te das cuenta de que están allí. Nosotros no les vemos pero seguramente ellos a nosotros sí. Pero regularmente hacemos prácticas también del uso del rifle para estar preparados porque es un sitio donde hace mucho frío, puede hacer mucho viento y tenemos que estar un poco entrenados en caso de necesitarlo. No suele ser el caso, aunque la semana pasada, antes de que llegáramos nosotros, hubo tres osos polares comiéndose una foca en el río que pasa por Ny-Ålesund, y se veía perfectamente desde la oficina. Mis compañeros decían que era como tener un documental en directo. 

 

En la ventana. ¡Qué interesante!

Sí, impresionante. Son animales impresionantes los osos polares.

 

He leído que Ny-Ålesund ha sido también base de expediciones, Roald Amundsen por ejemplo. ¿Tú tienes una parte de exploradora, también, en tu carácter?

Sí, un poco sí. Un poco todos. No tan valientes ni aventureros como los exploradores árticos, noruegos e internacionales.  Amundsen con su zepelin y varias expediciones partieron de aquí, y eso se respira también en el ambiente de Ny-Ålesund. Los edificios están protegidos, son “cultural heritage” (patrimonio cultural). Tenemos el Amundsen Villa, desde donde se lanzó el zeppelin. Convivimos con esa mirada al pasado, tratando de protegerlo.

 

Hablando del pasado, quería dar un giro y hablar del futuro. Se habla mucho del cambio climático y de su impacto en el Ártico. En tu caso, en tu corta historia en el Ártico, que son 9 años, ¿lo has notado?

Se aprecian diferencias, sobre todo en el deshielo de los glaciares. En la  aceleración del deshielo de los glaciares. El ecosistema, la Tierra en general, es un sistema cambiante que  evoluciona continuamente y hay cambios, que de hecho los científicos aquí se dedican a monitorizar y seguir. Lo que está claro respecto al cambio climático es que hay una aceleración de estos procesos. Siempre ha habido cambios pero, de un tiempo hacía aquí, estos cambios se están acelerando de forma incontrolada. De hecho, este año la temporada de nieve ha acabado un mes antes que el año pasado. A corta escala puede no significar nada. No hay que confundir el tiempo meteorológico con el cambio climático, pero los números de toda la historia desde que se tienen medidas, indican que esos cambios existen. Yo, personalmente, el glaciar que está detrás de Ny-Ålesund, está a la mitad de lo que era cuando estuve aquí por primera vez. Vemos fotografías históricas, pero incluso en un plazo entre el 2011 y el 2014, se puede ver que los glaciares se están retrayendo muy rápido. 

 

Y eso se está acelerando.

Sí. El año anterior se alcanzó el récord de temperatura en verano. Se llegó a los 21º durante un par de horas. Nunca se había alcanzado esa temperatura, que aquí en el Ártico es un valor extremo. Este año se ha superado el récord de temperatura máxima en el mes de mayo. Este año en mayo ha habido 9º, cosa que antes nunca había pasado. Esto son indicadores y, evidentemente, lo que es importante es la serie temporal, el largo plazo, ver cómo evoluciona y tratar de predecir cómo va a ser esto. Y las estadísticas y los números, que no dependen de lo que yo piense que es buen tiempo o mal tiempo, indican que este  cambio se está acelerando y que va en un sentido que es de calentamiento, con lo que ello implica: subida del nivel del mar, cambio de la salinidad de los océanos… algo que afecta a los ecosistemas marinos y que, a su vez, afecta también al resto de fauna que depende de estos ecosistemas: osos polares, focas… Si el número de focas disminuye, los osos polares tienen menos comida. Si el área de placas de hielo disminuye, que es donde los osos cazan, también tienen menos comida. De hecho, los científicos están estudiando ahora que los osos están “aprendiendo” nuevos métodos para cazar focas sin hielo, lo cual es bastante impresionante, la capacidad de adaptación. Pero si no fueran capaces de adaptarse, como nos puede pasar a los humanos, si no somos capaces de adaptarnos a ciertas temperaturas o ciertas condiciones…

Las instalaciones donde Susana trabaja para Kartverket en Ny Ålesund. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg

Difícilmente se puede hacer una lectura positiva de un cambio tan brusco e incontrolable. Pero, volviendo a tu trabajo, ¿cómo está relacionado lo que haces en Karverket con estos cambios en el clima? 

Nosotros nos dedicamos a monitorizar cambios en la Tierra. Nos dedicamos a estudios de geodesia usando técnicas que estudian dónde está la Tierra dentro del universo, cómo evoluciona y cómo cambia, y hacemos una monitorización de la gravedad y el nivel del mar. Generamos un sistema de referencia terrestre que sirve de base a nivel internacional, porque nosotros colaboramos con otros institutos o con otros observatorios a nivel internacional. A nivel internacional conseguimos tener un marco de referencia que sirve como base para que científicos, utilizando otras técnicas de medida como satélites, gps u otros instrumentos, sean capaces de tener una referencia cero para conseguir medir, por ejemplo, las variaciones del nivel del mar. Hay que saber dónde estamos y dónde está el mar “en origen” para saber cómo varía respecto a esta referencia. Nosotros estamos generando esa infraestructura para que los científicos puedan hacer medidas y seguir estos cambios en el nivel del mar, deshielo de glaciares, cambios atmosféricos…

 

¿Por qué razón es Ny-Ålesund un buen lugar para eso?

Hay diferentes observatorios distribuidos por todo el planeta. Geográficamente Ny-Ålesund es un punto estratégico porque se sitúa al norte y es capaz de hacer de enlace entre subredes de observatorios en un lado del planeta y en el lado opuesto. Por ejemplo Estados Unidos con Asia y con Europa. Porque nosotros tenemos una posición en la que vemos en el cielo quasars que son comunes a todas partes de la Tierra. Se ha estimado que sin Ny-Ålesund en la red internacional la calidad de los datos disminuiría en un 20%, que es mucho, por la posición tan al norte que tenemos. Pero el resto de estaciones también son interesantes e importantes porque hay que tener medidas. A mayor número de observatorios mayor calidad en los resultados.

Cada día de trabajo en el Ártico es una aventura. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg.

Svalbard forma parte de Noruega y tú trabajas para una institución pública noruega, Karverket. 

Sí, es un instituto gubernamental. Administrativamente Svalbard depende de Noruega, y en Ny-Ålesund en concreto las empresas encargadas de la logística como son Kings Bay AS o el Instituto Polar Noruego tienen un rol principal en la gestión, no solamente a nivel práctico y logístico, si no a nivel científico y de estudios. karverket es una institución noruega pero aquí hay instituciones alemano-francesas, italianas, indias, chinas… Porque Ny-Ålesund es especial a nivel científico y a nivel de trabajo, pero a nivel administrativo dependemos del gobierno de Svalbard.

 

¿Tienes intención de quedarte, de vivir en Noruega?

No lo descarto. Llevo ya dos años en Svalbard, en esta segunda parte de mi aventura en el Ártico. Tengo contrato durante dos años y medio más. No lo descarto y no me importaría también probar en el continente después de la experiencia aquí en Ny-Ålesund, quizá trabajando en remoto o ayudar a los colegas… es una posibilidad.

 

Das a entender que estás muy contenta con el trabajo.

Sí, estoy muy contenta, estoy muy feliz. Muy motivada además. Karverket me ha dado una gran oportunidad. y lo siento también como una gran responsabilidad. Soy Station Leader en el observatorio, o sea soy responsable de todo un equipo. Somos tres noruegos y dos españoles. Y la verdad es que me siento agradecida y muy bien valorada, y eso hace que la motivación, las ganas de trabajar y de continuar colaborando con ellos sean muy buenas. Sí.

El observatorio de Kartverket es responsable de las mediciones con las que trabaja Susana. Imagen de Bjørn-Owe Holmberg.

Sobre tus estudios de noruego. ¿Estás ahora en el primer año?  

Sí, empecé el verano pasado con el curso de A1 intensivo y este año he completado el A2.

 

¿Y qué tal te va?

Estoy muy contenta y muy motivada. Ya me he comprado el libro para el curso que viene, estoy ahora mismo en la cresta de la ola (risas). No siempre es así: aprender un idioma de adulto y en concreto en mi caso, que no soy super buena en idiomas, resulta difícil. El noruego es un idioma difícil, no voy a decir que es el más difícil, pero para nosotros los españoles sobre todo por el oído y la pronunciación, cuesta mucho. La motivación sube y baja pero en general veo un avance muy positivo desde que empecé hasta ahora, en un año, y ahora mismo estoy deseando empezar el curso que viene. 

 

¿Y allí te comunicas en noruego?

No, eso es lo más difícil: el hablar. 

 

Además es un sitio internacional. 

Es un sitio internacional y la gente normalmente responde en inglés. Pero quiero hacer mis propios språkkafe para hablar en noruego (encuentros de intercambio de idiomas), y de hecho preparé un pequeño póster con dibujo de una cerveza y decía “¿vas de vacaciones a España? ¿Quieres mejorar tu español como para pedir una cerveza?”. Estoy en ese nivel en el que tengo ganas de empezar a soltarme sin miedo.

 

¿No sería ahora es el momento, después de dos cursos?

Sí, debería. Lo que sí que noto es que los colegas, como saben que estoy estudiando noruego, muchas veces no cambian al inglés, intentan que escuche. Y creo que les gusta, que se sienten muy agradecidos al ver el interés en aprender el idioma. 

 

La verdad es que si tú eres de un país con un idioma “pequeño”, como puede ser el finés, noruego, sueco, danés o islandés, y si alguien aprende tu idioma, ya ves a esa persona de otra manera, ya empieza a ser “uno de los nuestros”.

(Risas) Queda mucho, pero la verdad es que sí. Yo me siento super cómoda aquí pero creo que el hablar noruego me puede servir para integrarme mejor en lo que es la pequeña cultura noruega que hay aquí. La mayor parte de las personas son noruegas en realidad, y a veces es más fácil.

Aprender noruego tiene pocos secretos

Por Roser-Agnès Navarro

¿Los vikingos hablaban noruego?

¿Es verdad que todos los idiomas nórdicos se parecen?

¿Es muy difícil aprender noruego?

Estas son solo algunas de las preguntas que surgen entre aquellos interesados en el noruego, y en este artículo responderemos a estas y más. 

Afirmar que un idioma es fácil o difícil de aprender no tiene mucho sentido, puesto que cada persona es diferente y el grado de dificultad de aprendizaje de un idioma depende de las características y de la situación de cada uno. Un idioma nórdico como el noruego será sin duda más difícil de aprender para un hispanohablante que una lengua románica como el italiano o el portugués. Sin embargo, tiene ciertas características que lo hacen muy sencillo si lo comparamos con otras lenguas como el alemán o el checo (por poner ejemplos de idiomas europeos). 

Orígenes del noruego

El noruego, junto con el danés, el sueco, el islandés y el feroés, son las denominadas lenguas nórdicas, todas ellas procedentes del nórdico antiguo, idioma que hablaban los vikingos (¡ojo!: hablaban, que no escribían, puesto que usaban runas, un tipo de alfabeto mucho más sencillo que el latín que no permitía la escritura de largos textos). De todas estas lenguas, el islandés es el que hoy en día más se parece al nórdico antiguo, mientras que el noruego, el danés y el sueco han evolucionado hasta diferenciarse bastante tanto de su lengua madre como de su lengua hermana. De hecho, la evolución del noruego ha estado condicionada muchísimo por la historia del país, ofreciendo características tan curiosas como el hecho de que actualmente existan dos estándares considerados como lengua escrita oficial. 

Un poco de historia

Noruega estuvo bajo el gobierno de Dinamarca desde 1380 hasta 1814, cuando pasó a estar bajo el dominio de Suecia. Estos períodos se conocen como la unión con Dinamarca y la unión con Suecia respectivamente. Durante el mandato de los daneses, el idioma escrito oficial fue el danés. Esto supuso la desaparición del noruego escrito y que el noruego hablado fuera relegado a un contexto familiar y coloquial, que, además, fue influenciado en gran medida por el idioma del país vecino. Por su lado, durante la unión con Suecia, no se impuso el sueco como lengua oficial escrita, por lo que tomaron fuerza los movimientos que buscaban la recuperación del noruego escrito. Dos fueron los que más destacaron, contribuyendo a la creación de los estándares escritos del noruego actual. 

Nynorsk

Por un lado, el lingüista Ivar Aasen se dedicó a viajar por toda Noruega recopilando datos y características de los diferentes dialectos con el fin de crear un estándar escrito genuino que uniera a todos los hablantes del país. De esta corriente proviene lo que se conoce como nynorsk (literalmente «nuevo noruego»).

Bokmål

Por otro lado, hubo una corriente que defendió una adaptación del danés escrito con grafías noruegas, que era lo que se había usado durante el período de unión con Dinamarca. Esta lengua escrita se llama bokmål (literalmente «lengua de libro») y era la variante utilizada sobre todo por las clases más acomodadas e influyentes. Hoy en día es la lengua escrita más usada en Noruega (entre otras ciudades, en la capital, Oslo). Como es lógico, ambos estándares comparten muchos elementos de la gramática, y uno de ellos es la existencia de tres géneros para los sustantivos.

Tres géneros en los sustantivos

Sí, sí, has leído bien, ¡tres géneros! El noruego, además del masculino (hankjønn) y el femenino (hunkjønn), cuenta con el neutro (intetkjønn). Esto, para hablantes de lenguas como el español, donde solo existen dos géneros, puede resultar confuso, no solo por la existencia del neutro, sino porque el masculino y el femenino en noruego no siempre se corresponden con el masculino y femenino en español. Además, otro dato interesante es que, en general, las profesiones en noruego no tienen marca de género para indicar si el trabajo lo realiza un hombre o una mujer (por ejemplo, maestro es lærer, -en, sustantivo masculino, y se usa tanto para hablar de un maestro como de una maestra). Y ahora, la pregunta del millón, ¿qué es eso de «-en»? ¿Se trata de un error tipográfico? De eso nada, se suele usar en los diccionarios para marcar la forma definida del sustantivo, porque en noruego no existen artículos tal como en español (aunque esta afirmación sea simplificarlo mucho, porque algunos, sí que tienen).

Artículos noruegos

Aunque con algunos matices, el noruego no tiene artículos, o al menos no como los entendemos en las lenguas románicas. Para señalizar si un objeto es conocido o no, en español usamos o bien los artículos indefinidos (un maestro o unos maestros), o los artículos definidos (el maestro o los maestros). En noruego solo la forma indefinida singular usa artículo, que además sirve para marcar el género de la palabra (masculino, en; femenino, ei; y neutro, et). El resto de las formas se marca con un sufijo, por lo que todos los sustantivos tienen cuatro formas: singular indefinido, singular definido, plural indefinido y plural definido. Así, por ejemplo, lærer quedaría de la siguiente forma:

Un maestro = En lærer

El maestro = Læreren

Unos maestros = Lærere

Los maestros = Lærerne

Aunque parezca complicado, podríamos decir que esto es lo más complejo de la gramática noruega, que en general es mucho más sencilla que la de las lenguas románicas, sobre todo en lo que se refiere a las formas verbales.

Formas verbales sencillas

En español hay tres modos verbales (indicativo, subjuntivo e imperativo), dentro de los cuales existen varios tiempos de presente, pretérito y futuro. Además, cuenta con tres formas no personales por cada verbo (infinitivo, participio y gerundio). El noruego, en cambio, es muchísimo más sencillo: no existe el subjuntivo y hay muchos menos tiempos verbales (ni siquiera tienen gerundio). Además, los verbos no varían según la persona, sino que se usa la misma forma para todas ellas.

¿Qué se necesita, entonces, para aprender noruego?

Seguro que con toda esta información, la curiosidad por este idioma ha aumentado exponencialmente. Lo único que se necesita (además del interés por Noruega, su lengua y su cultura) es motivación y ganas de aprender. El noruego es un idioma muy rico y muy ligado a unos paisajes, unas tradiciones y una forma de entender y disfrutar de la vida, una vida vinculada a la naturaleza exuberante de los fiordos y los bosques. 

Y aún hay más…

Además, hoy en día tenemos una gran cantidad de recursos que son complementos ideales para las clases de noruego: seguir cuentas de Instagram con fotografías impresionantes de la naturaleza noruega, leer periódicos en noruego y saber qué se cuentan los políticos del norte, escuchar podcasts en noruego y descubrir quiénes eran realmente los vikingos, hacernos seguidores en Twitter de los últimos influencers noruegos, o acceder a la televisión nacional noruega para descubrir nuestra nueva serie favorita. Vivir en noruego es mucho más fácil de lo que pueda parecer. Y quién sabe, quizás un día, incluso decidas venir a vivir a Noruega.